7 mitos clásicos sobre la dieta vegana desmontados

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Constantemente nos topamos con mitos, en conversaciones, en los medios de comunicación, o incluso en boca de algunos “expertos” en salud, sobre la dieta vegana. Aquí 7 de ellos, algunos muy comunes, desmontados.

1. No se puede vivir solo comiendo vegetales

Esa es una falacia grande como una casa. Hay muchas personas que viven sin comer productos animales por años, incluso décadas, sin que esto perjudique de manera alguna su supervivencia y su salud. Incluso podríamos afirmar que están muy sanos.

2. La dieta vegana es incompleta en proteína y hierro

Que las proteínas y el hierro estén presentes en las carnes rojas no quiere decir que en los vegetales no haya.

Muchos de los alimentos vegetales que que generalmente todas las personas consumen y que son parte de la dieta regional son ricos en proteínas y hierro.

[ctt template=”7″ link=”7myS0″ via=”yes” ]Muchos de los alimentos vegetales que que generalmente todas las personas consumen y que son parte de la dieta regional son ricos en proteínas y hierro.[/ctt]

Las proteínas vegetales están presentes en el arroz y las legumbres, en el tofu, el tempeh y la okara (los 3 de la soja), la quinoa, el amaranto, el seitán (producto hecho a partir del gluten de trigo), los frutos (almendras, avellanas y nueces).

Algunos alimentos de origen vegetal ricos en hierro: frutos secos como las nueces, los pistachos y las almendras tostadas, el sésamo, las verduras de hoja verde como los berros, las acelgas, y las espinacas, las legumbres (sobre todo las lentejas, garbanzos y guisantes), los germinados de legumbres, en gran medida los cereales integrales (el mijo, el arroz, la avena, harina y sobre todo la quinoa), las frambuesas, la levadura de cerveza, la espirulina, la albahaca.

Cosas similares se suelen decir sobre el calcio, por la creencia enormemente extendida y promovida por la industria láctea, de que es la principal fuente de calcio. Las coles, el brócoli y todos los vegetales verdes, el tofu, las semillas de chía, de sésamo o de lino y los frutos secos son grandes fuentes de calcio.

3. Comer vegano es cosa de ricos

Como habrás visto en la lista de arriba, los productos básicos que junto a todas verduras de temporada son suficientes para una dieta vegana completa no son cosas de otro mundo. Hay algunos productos que sí son más caros, como por ejemplo la quinoa y la espirulina, pero no es necesario comerlos si no tienes acceso a ellos. Y comer carne, si entendemos por ello comer algo más que salchichas empaquetadas y productos congelados, no es en absoluto algo “barato”.

Comer bien y vegano es accesible. Cualquiera lo acomoda a su situación particular. Incluso los productos que si los compras listos y envasados son caros, como el tempeh y el seitán, son extremadamente baratos si los haces en tu casa. Y hay recetas por todos lados…

4. Se puede vivir con una dieta vegana, pero es poco saludable

La falsa dicotomía vegano=insano/omnivoro=sano está desde hace tiempo muy desmontada. Muchas de las enfermedades más graves y en expansión están relacionadas directa o indirectamente con las malas dietas, sobre todo el exceso de grasas, azucares y refinados, pero ninguna relacionada con el veganismo. Solo hay que ver el creciente aumento de enfermedades crónicas en occidente que guardan relación con esto como las enfermedades cardíacas, la hipertensión o presión arterial elevada, la diabetes, el cáncer, la osteoporosis y la obesidad.

El simple hecho de llevar una dieta vegana consciente (es decir, comer de todo lo necesario) te obliga a pensar en que es lo que tu cuerpo necesita para estar bien.

[ctt template=”7″ link=”7myS0″ via=”yes” ]El simple hecho de llevar una dieta vegana consciente (es decir, comer de todo lo necesario) te obliga a pensar en que es lo que tu cuerpo necesita para estar bien.[/ctt]

5. Los veganos no pueden rendir en el deporte, ya que no comen suficiente proteína

Es una tontería. Muchas personas podrían, sin ser veganas, no consumir suficiente proteína. Como dijimos en el punto 2, la proteína se encuentra, y en grandes cantidades, en muchos alimentos de origen vegetal. Igualmente, recordamos que muchos deportistas, incluso de élite, entre los que hay corredores olímpicos, triatletas, levantadores de pesas o boxeadores, son veganos: Fiona Oakes, Patrik Baboumian, Eneko Llanos, Scott Jurek, Dave Scott, David Carter, Frank Medrano, Carl Lewis, Mike Tyson, Timothy Bradley, David Hay, Jim Morris.

6. Las vacas, las gallinas y las abejas no sufren, ya que no las matan

Otro clásico. Dices que eres vegetariano y la gente lo entiende. Muchos tienen un gato o un perro en casa y entienden que no te quieras comer a un animal. Pero cuando dices que además de no consumir carne, tampoco consumes otros productos de origen animal, siempre aparece el tema de que “no los matan”.

Es cierto que para ordeñar a las vacas o para coger los huevos no se mata al animal. En el caso de las abejas es diferente. Cada vez que un humano se acerca a la colmena mueren muchísimas abejas (¿por qué creéis que llevan esos trajes tan engorrosos? porque las abejas pican y mueren defendiendo la colmena).

Sin entrar directamente en las condiciones, porque no están igual unas vacas o unas gallinas en una granja familiar que en una granja industrial, la finalidad es la misma. El objetivo no es oro que obtener un beneficio económico directo de la explotación de estos seres. Este motivo es para algunos y algunas de nosotras más que suficiente para rechazar el consumo. Otro tipo de crueldades como la inseminación forzada y la separación de la madre del ternero para generar leche. O la alteración de los ritmos vitales de las gallinas para acrecentar la producción de huevos. Y ni que hablar del confinamiento en baterías de jaulas apiladas, con sus picos cortados y demás mutilaciones. Todo esto son horrores añadidos.

Cuando estos animales ya no son considerados productivos (en la etapa en que los animales empiezan a cambiar) se les considera “viejos”. Entonces se los mata. Yendo a parar a alimentos baratos de la industria de la carne.

Un motivo por el que muchos vegetarianos optamos por una dieta vegana.

7. Las plantas también sienten dolor

Clásico de clásicos. Desde niño, cuando decidí hacerme vegetariano, tengo que escuchar la típica frase de “las lechugas también sufren”. Lo gracioso es que quienes salen con esta ridiculez, tampoco son personas que sientan algún afecto especial por las plantas. Y claramente, si supieran de plantas no defenderían esta estupidez. Las plantas no sufren. No tienen un sistema nervioso.

Eso no significa que no haya que cuidar y defender a los bosques y las plantas. También hay que cuidar a los ríos y mares de la contaminación (también de la contaminación de la industria ganadera). Y está claro que los mares y los ríos no sufran, al igual que las plantas. Pero son parte de nosotras y de nuestras vidas. Sin bosques y sin ríos no hay vida humana. Así de sencillo. Dependemos de ellos. Debemos respetarlos y cuidarlos.

Son muchos más los mitos, pero estos son los más comunes. Es importante evidenciar cuando los mitos o las mentiras se utilizan para justificar la pereza humana.

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