Las pieles animales en la moda

contra las pieles de animales
campaña reciente contra la utilización de pieles en los restaurantes de Toronto

La utilización de pieles animales

El uso de las pieles animales para la confección indumentaria ha sido un tema controversial en la industria de la moda. Y más en la actualidad la producción sintética de pieles o telas está tan avanzada que no hay ningún tipo de excusa, si es que alguna vez la hubo, para su utilización.

Más de 80 millones de animales son capturados anualmente, extraídos de su hábitat, asesinados y utilizados en la confección de estas prendas. Muchas especies se encuentran al borde de la extinción o ya se han extinto por esta práctica. Otros 40 millones son criados en granjas peleteras con el único objetivo de engordar este lucrativo negocio.

Los animales más utilizados

Los animales más utilizados son los zorros, visones, mapaches, chinchillas, linces y coyotes. Para las pieles de zorros se asesinan como mínimo entre 11 y 18 individuos, 35 para los de visones (55 si son silvestres), entre 100 y 300 para los abrigos de chinchillas. Para los abrigos de piel de mapache al menos 27 individuos son asesinados, y en el caso de los linces y coyotes alrededor de 10.

Sufrimiento, manipulación genética, introducción de especies exóticas, derroche de recursos, producción de residuos, son algunas de las problemáticas que desencadena la industria peletera. Los principales productores de peletería a nivel mundial son Dinamarca, China y Finlandia, por desgracia, este negocio no cuenta con las regulaciones pertinentes y carece de ética.

Detrás de la fabricación de un abrigo de piel se esconden cifras aterradoras. Pero más aterrador es que aún sigan entre las más cotizadas y demandadas las pieles de animales a punto de extinguirse.

Con tejidos abrigados y sin crueldad, como el algodón, el bambú, el cáñamo, la fibra de soja, entre otras, de disposición inmediata, es más fácil descartar la lana y otros materiales derivados de animales.

No se trata de una lucha de poderes, es encontrar soluciones al maltrato animal, donde entran en juego numerosos agentes, es cuestión de que juntos, consumidores, productores y marcas podamos hacer consciencia sobre los efectos que genera en la actualidad, este tipo de industria.

Historia de la lucha contra las pieles

La utilización de pieles animales es parte de la vida de las personas desde tiempos inmemorables, pero no fue sino hasta mediados de 1800 que los productos de moda animal comenzaron a producirse en masa. Fue también durante esa época, en pleno auge del modo de vida capitalista, que la piel ganó su estatus de bien de lujo y, como resultado, comenzó la cría de animales para la industria de las pieles. Se crearon granjas de pieles una forma en que los productores podían garantizar un stock suficiente.

Y aunque desde finales de ese siglo ya existían críticas contra esa utilización de animales, no fue sino hasta la década de 1960 que la utilización de abrigos de piel comenzó a recibir una connotación negativa.

La primer campaña fue patrocinada por Greenpeace en 1977 (e inmortalizada por Bridgette Bardot) y buscaba presionar para que se acabe el asesinato de las focas por su piel. A pesar de las formaciones de los movimientos anti-pieles, no fue sino hasta mediados de la década de 1980 que las campañas contra los abrigos de piel comenzaron a tener un efecto en la industria.

Desde los 80 hasta los 90 hubo un declive de la industria. Muchas modelos se unieron a las campañas contra la utilización de pieles (recordemos el “preferimos ir desnudas a utilizar pieles” o cuando Kim Bassinger posó desnuda en una campaña).

Entre el mal gusto y la frivolidad

Aunque muchas celebridades, modelos y diseñadores aún mantienen la postura y la compostura, ha habido una vuelta al barroquismo de las pieles: la industria se ha duplicado en los últimos 20 años.

Desde los diseñadores de moda que se creen “políticamente incorrectos”, algunos músicos de rap y los nuevos ricos de Rusia, China y Corea del Sur, hay un nuevo repunte espeluznante.

Actualmente ya no son sólo abrigos de pieles, sino que hacen todo tipo de adornos y objetos de lujo como zapatos, bolsos, etcétera, a costa del maltrato animal y el asesinato, con pieles de caimanes, cocodrilos, avestruces, boas y pitones.

Más que recomendado el reportaje de Richard Conniff para National Geographic sobre este nuevo auge de pieles exóticas en el mundo de la moda.